miércoles, 11 de febrero de 2009

AMAR, AMANDO.




Entre un hombre y una mujer cuando se encuentran se abre un espacio nuevo, único, deseando ser llenado con la voz profética de dos. Puede aparecer entonces el principio de un mundo, un mar en el que uno desea conocer desde las profundidades hasta los encrestados filos de las olas, o puede convertirse la luz en el borde de una ciénaga y siempre será cuestión de andar; desandar, sólo es método de dioses, puede ser.

Puede ser solo un encuentro de saludos y cortesías que por su superficialidad perdure en el tiempo, la comodidad es un árbol que te da sombra solo cuando la necesitas, puede ser .

Un rincón de confianzas, vereda y fuente, cuanto calma el hermoso canto de una voz amiga. O pueden también verse el fuego frente a fuego, el amor estará en otro sitio, donde le dejen, nadie sabe de qué depende ni porque se abre la puerta del jardín y el verano se instala sobre el tiempo de dos.


Pero imaginemos que no existe la distancia entre dos puntos del universo y pudiéramos acercar las formas como saben acercarse las palabras. Y como uno es diferente en cada momento de su vida, dependiendo de la circunstancia así pudiera adoptar nombre, forma, país, lengua diferente, dividirse hasta el punto de desencontrarse siempre o de, en cada división, hallar una de esas vidas imaginadas que cualquier ley física nos niega a adoptar. Así y con todo, a un hombre o a una mujer le es dado un momento de brillantez donde señalar un comienzo; como cualquier a estrella errante, nuestro destino depende de la mano que escribe y dice el aquí y ahora.

Si fuera...
cada vez que te encuentro acercaría mi infinito a tu infinito, cada vez que encuentro esa partícula tuya de humanidad que me enamora, plegaria las alas para siempre. Me conformaría con estar en tu vaso de agua y tu pan. Querría ser del silencio de tu cuarto o de la esencia de tus sueños, la vela de ese barco donde cruje la madera que me captura la mirada. Y sea donde sea, desde el profundo invierno, recorrería los ríos de tu sangre, para agotarme donde tu te agotas, donde todos los nombres fingidos hacen un presente.

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